02.17.09

Y valió la pena por oír rock and roll y ska…

Publicado en Eventos, Música tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , , a 3:45 am por mediatik

Qué mejor que pasar el 14 de febrero alejándose un poco de la miel que se derramaba en el DF, lejos de los globos, los peluches, las flores forzadas de dicho día. Qué mejor que reventándose un poco y oyendo rock y ska; y aunque el lugar dejaba que desear, es divertido de repente encontrarse con cosas diferentes e interesantes.

Todo empezó en el Salón Sol ubicado en la Calle Venustiano Carranza del Centro Histórico, un centro histórico que cada vez tiende más al “snobismo” y a volverse una colonia Condesa en potencia. De entrada, tres cadeneros en la entrada, como siempre, mal encarados y con actitud de “yo soy tu papá y aquí mando yo”.  Con su despotismo habitual, tenían a una bola de chavos afuera esperando entrar al lugar, y claro, como era día de evento, peor tantito. La verdad me invitaron unos amigos que ya estaban ahí y me pareció buena idea. Sólo me dijeron que iban a tocar unos tales “Grasosos” (jamás los había oído), la Matatena (ahora Royal Club) como  la atracción principal, y luego un grupo de tributo a los Fabulosos Cadillacs. Y fue así que mis amigos tuvieron que salir a avisar que ya teníamos mesa y a que nos pusieran los respectivos brazaletes a mi novio y a mi. Después de un entrada fastidiosa y tonta por parte de los cadeneros, entramos al lugar.  Al subir al segundo nivel, nos encontramos con música electrónica a todo lo que daba, parecía una eterna canción que no terminaba. El volumen apenas nos dejaba platicar y no podíamos mas que salir a fumar un rato al balcón para poder hablar un poco. En cada mesa, los misiles de cerveza no faltaban (tubos altos de 5 litros que se vaciaban cada vez más para darle paso al que seguía). Después de aguantar un sonido horrendo y ensordecedor de “punchis punchis” durante un tiempo, por fin la primera banda. Para mi sorpresa, Eddie y los grasosos resultó una propuesta retro bien realizada, divertida, fresca muy a pesar de tocar rock and roll del estilo de los 50s, di gracias a Dios de oir algo diferente (aunque suene irónico, prefiero esto a Allison o cualquiera de esas pseudobandas). Los chicos, instalados en su look de rebeldes (copete, mezclilla y jerga de la época), si que levantaron y animaron el lugar. La interacción con la gente fue buenísima y divertida, ya que jugaban con el público y este, se dejó llevar un ratito a la época de nuestros papás. Mi grupo de amigos fueron los más divertidos, oímos desde “Vuelve primavera” hasta “Rock this town”, e incluso, composiciones originales de estos chicos lidereados por Eddie Wolfman que se inspiran en la buena época de Elvis. El tiempo se nos pasó volando disfrutando a este grupo entre gruñidos, aullidos y “oh nenas”. Lamentablemente el show con ellos se acabó y el “punchis punchis” estruendoso llegó otra vez. A ese ritmo, no podiamos más que tomar nuesras respectivas cervezas (que por cierto, sabían un poco raro y tenían una consistencia medio extraña) y esperar al tributo de los Cadillacs, que fue dejado al último para darle paso primero al Royal club (quién se supone tocaría de útlimo por ser principales, pero quién sabe que pasó). Así que, muy a pesar del mal manejo de sonido del lugar, levantó a la banda con su ritmo de ska e hizo bailar a todos. No era de extrañar que esta banda causara un buen ambiente con su ska y el buen humor de su cantante Rafael Montoya. Es así que de los 50s nos pasamos al buen ska de los 90s sin perder el ritmo. Después, siguió una pequeña ronda del DJ con rock en español de los 90s, la cual duró muy poco para darle lugar al merengue, al reggeaeton, al duranguense y otra vez al maldito “punchis punchis” (en otra circunstancia no me molestaría tanto, pero se supone que estábamos en un evento de rock).

Pasaron por lo menos dos horas, hasta que la banda de tributo a los Fabulosos Cadillacs, se dignó a subir al escenario por ahí de la una y media de la mañana. Tanta fue nuestra espera para descubrir que era una banda altiva, mala y poco interactiva con su público. Empezaron echándo madres de los grupos que tocaron antes que ellos, siendo que, tanto Eddie y los grasosos como Royal Club, saludaban a los fans de los Cadillacs y a su grupo de Tributo. Desde ahí todo empezó mal, sin dejar de mencionar a un tipo disfrazado de danzante azteca pintado de plateado, musculoso todo él y con una antorcha, medio bailando como 10 minutos “Fight and dance with the devil”. La banda empezó a tocar de manera no my buena los temas de los Cadillacs, siendo dignos de escucharse sólo el baterista y el guitarrista, de ahí en fuera, fue una banda mediocre, mal hecha y lucida que no brilló. El trompetista-tecladista, no podía decidirse cual instrumento tocar peor, mientras el cantante, con una falda escosesa que lejos de parecer de los Cadillacs, era tan corta que parecía miembro de RBD, intentaba cantar, saturando las bocinas… pero eso no importó. La mayoría de la gente, ya borracha, le dio igual y se alocó de todos modos con este mal intento de tributo. Despues de una hora que me pareció eterna, los susodichos (los cuáles ni siquiera recuerdo sin nombre de lo olvidables que fueron) acabaron y amenazaron con volver. Y de nuevo adivninen… el pinche punchis punchis. Esa fue nuestra llamada de salida. Pagamos diciendo que mejor hubiéramos ido a ver a Chente en lugar de esperar a esta nefasta banda por tanto tiempo, pero eso si, salimos contentos por oír dos buenos grupos, que, si no fueron los principales, fue una experiencia muy buena, y para mi, lo que hizo que mi noche y mi boleto valiera la pena, muy a pesar de lo malo del lugar.

Pero creo que vale la pena que se den una vuelta por los sitios de estos grupos y conozcan un poco más. Los invito a pasearse por sus sitios en Myspace:

Royal clubEddie y los grasosos

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